hechos son amores – 2

Nunca la desdicha fue tan generosa como cuando aún estimaba la normalidad. El alma duele cuando los interrogantes se multiplican como bacterias y la nostalgia normativa se disipa ante la auto confianza. Libero a una mente que suele volar alto mientras que decido oportunamente no volver a las sombras cuando me asfixia el espacio. Ya no logro observar con los mismos ojos porque cuando el sistema adaptativo es nefasto, cíclico y ambiguo, su impuesto son las formas, el libre albedrío y la consciente toma de poder. El relato íntimamente cómodo existe para increparnos, mientras la suerte actúa como tranquilizante a los núcleos pequeños. Reconozco la norma y he aprendido de memoria sus armas persuasivas: sé, hacé y consumí. Todo ciclo tiene un fin en el momento que el exilio llama, cuando las razones fluyen, las alarmas chillan y las sobras ya no alcanzan. Los tiempos vuelan, la masa grita, el cuerpo funde y al fin, luego de años de incertidumbre comprendo y subtitulo: «Del complejo arte de encontrar lo que amas, generar un rédito y sobrevivir en el intento.» cuando el averno está en calma, el miedo se disipa y el nido no se agita, señal del caos que se avecina. Observo el crecimiento milimétrico de mis éxitos temporales mientras cultivo ojos y rompo límites porque me cautiva el intelecto aunque siempre resulte fugaz. Se han mirado al espejo? Han descubierto a quién juzgar? El problema no soy yo rota, sino ustedes queriendo completar.

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